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Editorial
Fata
Morgana,
S.A. de C.V.
Virgilio # 7 Desp. 12, Polanco, México 11560, D.F.
5280 - 0829 / 8137 /
0674
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Tema
del Mes > Diciembre 2005
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El Significado del Dinero y la Psique
Parte # 3
Por
Daniel de Laborde (*)
Rev.
20/12/05
El Dinero
y la Pareja
El tema del dinero no solo es tabú sino que a nivel de
pareja
tiene la característica de polarizar opiniones y
sentimientos.
En efecto, en nuestra sociedad, ¿cómo introducir
el tema
económico sin correr el riesgo de afectar la "
incondicionalidad
máxima del amor", "la fusión de dos en uno" o las
relaciones afectivas que tanto nos importan? En la práctica,
se
prefiere no hablar del tema mas allá de lo cotidiano. El
dinero
ofrece muchas ventajas, puede generar sinergias al sumarse los recursos
de la pareja -históricamente una consideración de
peso en
los matrimonios-, y así ampliar las posibilidades comunes e
individuales. Sin embargo, el dinero es motivo de divisiones en muchos
casos también.
Clara Coria, psicóloga argentina, retoma en sus libros (1 -
2)
el tema del "sexo" del dinero y su impacto en la pareja, delimitado,
como este artículo, a nuestro entorno judeo-cristiano.
Aunque no
difiere en el sesgo patriarcal comentado anteriormente (3), retoma en
cambio muchos de sus aspectos en la vida cotidiana. El dinero suele ser
comúnmente una atribución del hombre (por lo
menos en lo
que se refiere a decisiones de cuantía) y el papel de la
mujer,
de sujetarse a este modelo patriarcal. Para cada uno, existen costos y
beneficios. Hay, evidentemente, numerosas excepciones a este modelo
típico -entre ellas el caso de la mujer independiente o
proveedora, explorado más adelante- pero Coria logra
comunicar
cómo sigue prevaleciendo hoy en día la falta de
autonomía y una sujeción al modelo colectivo
patriarcal
aún en casos de independencia económica de la
mujer.
Sirve recalcar aquí, que la independencia
económica no es
garantía de autonomía pero sí es una
condición para lograrla. La independencia se refiere a la
disponibilidad de recursos (v.gr. mediante un trabajo retribuido) pero
la autonomía solo se da cuando hombres y mujeres pueden usar
esos recursos con criterio propio, eligiendo entre diversas
alternativas y evaluando libremente su impacto en el entorno y personas
involucradas.
C.G. Jung menciona como el tema del dinero es un componente importante
en la primera etapa de la vida, aquella que se dedica principalmente a
cuestiones biológicas y sociales como "procrear, proteger su
descendencia y adquirir una posición social", mientras que
en la
segunda parte de la vida, lo cultural y espiritual toman precedente
(4). L. Yablonsky (5) menciona cómo las tensiones en la
pareja
respecto al dinero, en la década correspondiente a los 40
años, culminan frecuentemente en pleitos y discusiones, para
aminorarse en los siguientes diez años. La primera etapa de
vida
coincide con la construcción del ego. El poder y el control
de
la pareja (mediante el dinero particularmente) son frecuentemente
usados por el hombre en esta construcción y pueden resultar
en
reacciones de rechazo, dependencia y sumisión.
Una hipótesis de la evolución de la
relación de
pareja en una sociedad patriarcal, es que el "hombre-héroe"
construye en un inicio su poder en el mundo y sobre su pareja. La mujer
joven y vulnerable, busca protección en el hombre y proyecta
su
desarrollo personal a través de él. Al pasar los
años, se desvanecen las proyecciones, la mujer se enfrenta a
una
realidad donde su hombre puede ya no ser un "héroe" y
empieza
ella a ganar fuerza e independencia al trabajar, construyendo asimismo
su individualidad. El hombre pierde entonces su poder relativo, se
siente agredido en su masculinidad y empiezan las luchas de poder antes
mencionadas.
Sin embargo, el poder no es necesariamente ejercido de manera notoria y
la dependencia y sumisión son forzosamente visibles. El
poder
puede darse mediante mecanismos más sutiles como la
monopolización de la información respecto a
fuentes de
ingreso, capital o ahorro de la pareja. También se ejerce a
través del "método del goteo" (es decir
entregando dinero
a cuenta-gotas y exigiendo cuentas del gasto doméstico) o
mediante el control de los egresos con una tarjeta de
crédito
"subsidiaria o adicional" (siendo ésta un semblante de
autonomía y libertad). Otra forma aún
más sutil es
la de delegar completamente la responsabilidad económica o
de
gestión a su pareja, con la amenaza encubierta de "te
encargas
de todo y las consecuencias son asunto tuyo".
De cualquier manera, se repite una condición de desigualdad
y de
dependencia que recuerda el patrón del niño ante
el
adulto. No se fomenta un ambiente de experiencia compartida que lleve
al desarrollo de la pareja. No se comparte realmente y se da "como
favor", con la carga que implica. Los hombres (**) se atribuyen el
poder del dinero (sin darse cuenta, frecuentemente, que quedan
atrapados en un papel de proveedor o de administrador, aunque
éstos no sean satisfactorios para ellos y puedan generar
resentimientos). Se desvirtuó el patrón original
de los
roles biológicos (protección y
alimentación del
hombre a cambio de cuidado de la descendencia y del hogar por la
mujer), para convertirse en el patrón del poder a
través
de la fuerza física y del dinero.
A su vez, reflejando este cambio de patrones, las mujeres pueden
instalarse en la aceptación de la dependencia, perdiendo su
esencia y gozando de la comodidad que deriva de ser protegidas. Se
puede también hacer el paralelo entre esta actitud y la de
"sacar ventajas" de una enfermedad o una condición
física
(i.e. aprovechando los beneficios o atenciones derivados de la misma).
El modelo social refuerza la conducta pasiva de la mujer, lo que lleva
frecuentemente a la disyuntiva en la pareja de "entregarse ciegamente
al amor incondicional, resignando los intereses personales o bien
legitimar éstos últimos a expensas de la
pérdida
del amor". Frecuentemente, si la mujer aporta recursos por su trabajo,
éstos tienden a ser desvalorados y de hecho, se observa
cómo el sistema laboral actual avala este comportamiento, al
ofrecer a mujeres remuneraciones inferiores en trabajos semejantes a
los de los hombres.
Este modelo patriarcal/autoritario resulta en la lenta
acumulación de resentimientos para el dependiente, dejando a
un
lado expectativas y deseos incumplidos. Coria relata cómo en
una
pareja fueron emergiendo unas pesadas "facturas pendientes", calladas
durante muchos años de matrimonio. Los cónyuges,
en este
caso, tenían 80 y 83. Es un proceso lento y no
necesariamente
consciente.
Otro efecto común de la desigualdad y de la dependencia, es
el
esconder (o robar) el dinero en la pareja. Un ejemplo, es el "knipale"
judío al que se refiere el "atadito" de la mujer y que fue
motivo hace unos años en México de la sonada
campaña publicitaria del "guardadito Bital" (un renombrado
banco
mexicano). Esta costumbre, supuestamente ignorada por los maridos,
resulta en perpetuar la situación actual y prevenir la
autonomía económica de las mujeres: los maridos
lo saben
y se hacen de la vista gorda, alimentando un aspecto sombrío
del
dinero (***). Se establece un silencio víctima y un silencio
cómplice que pueden encubrir muchas estafas y un
aprovechamiento
mutuo. Entre ellos, puede percibirse una connotación de
"coima"
por parte del marido para comprar el silencio de su mujer ante otros
abusos o a fin de "disculparse" de ciertas conductas. Existe
aquí una motivación semejante a la de los regalos
"disproporcionados" o sin motivo particular.
¿Cómo corregir la actitud, costumbres y
percepciones
frente al dinero que tanto afectan las relaciones de pareja? Varios
psicólogos concuerdan en que el desequilibrio puede
aliviarse al
analizar los aspectos inconscientes y los roles de cada uno en la
"sociedad" que constituye la pareja, pero sobretodo, al hacer
explícitos y acordar claramente los términos del
intercambio y de las aportaciones a esta sociedad, teniendo en cuenta
que son acuerdos dinámicos en el tiempo y necesitan
refrendarse
periódicamente.
Analizar en la pareja actitudes o sentimientos frente al dinero puede
ser mediante algunas preguntas como lo son:
¿Cuáles son los beneficios y desventajas de la
situación en la que estamos?. Por ejemplo, ¿en
qué
conviene estar viajando o encerrado en una oficina "sufriendo" para
ganar un sueldo o en qué conviene dedicarse de tiempo
completo a
la casa y a los niños? ¿Qué es lo que
asimismo se
está evitando y cuál es el precio que estamos
dispuestos
a pagar por esa conveniencia?
¿Qué tanto aporta cada uno, en
términos
monetarios, en tiempo, en disponibilidad, en servicios o atenciones? -y
aquí, por la fuerza de este vínculo, es
importante
analizar cuáles son los lazos entre dinero y sexualidad-. Se
desvirtúa la sexualidad cuando es usada como instrumento de
poder. En términos burdos, un ejemplo es el del hombre que
usa
el dinero a cambio de sexo o el de la mujer, sin independencia
económica, que seduce para obtenerlo.
¿Qué tanto se participa -y a qué
nivel- en las
decisiones económicas familiares, ya sean la
elaboración
de un presupuesto, un gasto menor o una inversión
importante?
¿Hay una distinción en la pareja entre lo
relacionado al
"dinero grande" y lo relacionado al "dinero chico"?.
¿Cuáles son esos contratos tácitos que
existen
para otorgarse una prerrogativa y así mantener una
situación de poder y dependencia o su contraparte, la de
renunciar a la independencia y autonomía?. Puede ser
sencillamente al decir y aceptar sin mayor consideración un:
"yo
sé de estas cosas", "yo me encargo", "no te metas" o "para
que
te preocupas"?.
¿Hasta donde existe una autonomía real en
términos
financieros? Por ejemplo ¿qué se gasta sin
consultar al
otro? o ¿qué parte de los ingresos de la pareja
puede
destinar cada uno a sus compras, proyectos o intereses personales?.
Las costumbres se instalan silenciosamente y es común que
éstas preguntas no sean formuladas de manera
explícita.
El modelo patriarcal funciona aparentemente en muchos casos pero
también puede resultar en situaciones desagradables, abusos
o
resentimientos. En realidad, no hay un camino único
recomendable
para resolver este dilema. Se requiere desmenuzar los procesos
anteriores, apegándose a principios como lo son la
independencia, la autonomía y el respeto a los intereses
personales, siendo éstos muy seguido allanados en pos de una
fusión de "intereses comunes", en la que frecuentemente sale
afectado uno de los dos.
Más allá de analizar las preguntas y aspectos
anteriores
para esclarecer el tema del dinero en la pareja, se considera de suma
importancia la negociación hablada y aclarada entre los dos.
Se
requiere analizar y valorar cuáles son los
términos del
intercambio en la sociedad de pareja. La valoración es
estrictamente subjetiva (v.gr. ¿cuánto "vale"
cuidar a
los niños o ser el proveedor económico de la
pareja?). En
términos económicos, se puede decir que es
sumamente
elástica. Lo que uno esta dispuesto a hacer, a lo mejor el
otro
no lo haría. La "retribución" por un servicio
puede ser
insignificante o sumamente onerosa, pero lo importante es que las
"aportaciones" a la sociedad sean habladas abiertamente, que se llegue
a un acuerdo consciente y, mas aún, que esos
términos
sean sentidos y vividos como igualitarios, el "trueque" sin condiciones
o "facturas pendientes", entregando las aportaciones voluntariamente
para los intereses comunes. Esta negociación es
dinámica
y requiere ser actualizada por la evolución de los intereses
personales o, sencillamente, del costo de la vida.
Los comentarios anteriores pueden ser percibidos como sesgados y
provenientes de un entorno estrictamente patriarcal. Nuestra sociedad
ha mostrado en las últimas décadas movimientos
importantes en cuanto al cambio del papel de la mujer. Nos encontramos
ahora con la figura de la mujer independiente económicamente
o
proveedora, ya sea por su fortuna o, mas frecuentemente hoy en
día, por el producto de su trabajo. Esta
situación
amerita un análisis particular. Se pueden validar en este
caso
muchas de las consideraciones anteriores como aquellas relacionadas al
poder, control o resentimientos acumulados. Sin embargo, se complica la
relación de pareja por el entorno social y los patrones
colectivos que prevalecen. Frecuentemente, la mujer cumula sus
responsabilidades profesionales sin poder reducir las
domésticas. La mujer proveedora puede sentirse culpable de
gozar
su liquidez o fortuna, ser agresiva con el hombre, renuente en "soltar
dinero" por miedo a ser usada y desvalorar a su pareja. El hombre,
puede caer en una situación de vergüenza, de
sentirse
incapaz o inadecuado. Es delicada su situación ante otros
hombres si corre el peligro de perder su posición de poder o
control y depender, a ojos de todos, de las aportaciones de su esposa.
Jung, por ejemplo, ya en 1911, mencionaba esa situación
incómoda al contestarle a Freud (6) cómo era
importante
para él "demostrarse que es capaz de hacer dinero y librarse
de
la idea de no ser "viable" como individuo" (Freud habiéndole
recalcado la suerte que tenía de estar casado con una mujer
adinerada y que podía evitarle esa labor).
El trabajo psíquico requerido en estas parejas cuya mujer es
independiente o proveedora, es semejante en dificultad al de otras
parejas pero con el agravante de tener, tanto la mujer como el hombre,
que sostenerse ante estereotipos contrarios y prejuicios de la
sociedad.
El tema del dinero en la pareja es una preocupación
contemporánea importante y que no parece recibir
aún la
atención que corresponde a las energías y
sentimientos
que desencadena.
En los próximos artículos se tratará
de abordarlo
nuevamente ampliando el tema de las herencias, los ciclos de vida y
finalmente, repasando algunas propuestas para una relación
psíquicamente enriquecedora con el dinero.
(Continuará)
(*) Daniel de Laborde es asesor financiero independiente en
México desde 1985. Es co-fundador de Yturbe, Laborde y
Asociados, S.C., despacho especializado en atender las necesidades de
individuos en el manejo de su patrimonio financiero.
(**) Con ciertas salvedades, se puede concebir una inversión
de
género en estos conceptos, sin embargo, éste es
el
patrón más común en nuestra sociedad.
El caso de
la mujer proveedora se explora mas adelante.
(***) El "guardadito" puede ser por parte del hombre, escondiendo a su
pareja , por ejemplo, alguna utilidad particular o el producto de horas
extra en su trabajo.
(****) Fuera del contexto de este artículo,
convendría
analizar qué tanto ha influido en el tema del dinero en la
pareja el referirse en el matrimonio a una "sociedad" conyugal regida
por un "contrato".
(1) Coria, Clara. (1991) . El Sexo Oculto del Dinero. Ed.
Paidós , Buenos Aires
(2) Coria, Clara. (1998) . El Dinero en la Pareja. Ed.
Paidós , Buenos Aires
(3) Lietaer, Bernard (2001). The Future of Money Century, Random House,
London
(4) Jung, Carl Gustav (1953) Collected Works VII - par. 114 . Princeton
University Press, Princeton, N.J.
(5) Yablonsky, Lewis (1991). The Emotional Meaning of Money, Gardner
Press, New York
(6) Covitz, Joel. Myth and Money. Artículo en Soul and
Money, Spring Publications, Dallas (1982)

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