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Editorial
Fata
Morgana,
S.A. de C.V.
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5280 - 0829 / 8137 /
0674
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Tema
del Mes > Octubre 2008 |
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¡Deprecación contra la violencia!
Por Dra. María Abac Klemm
Editorial Fata Morgana quiere expresar su solidaridad con la tristeza y
el duelo que existe en nosotros —los mexicanos que vivimos con el
deseo de producir, de crear—, quienes día a día
estamos con el miedo pendiendo sobre nuestras vidas, en un constante
sentimiento de amenaza, no solo de la pérdida de nuestros
valores materiales sino, y sobre todo, ¡de nuestra vida,
integridad y dignidad!
Aunado a esta pena, ahora se ha agregado otra nueva amenaza: la crisis
económica, que, como dragón, desea tragar y quemar lo que
muchos hemos construido por años y con grandes esfuerzos.
La violencia es inherente al Ser Humano, ¡es una fuerza
arquetípica! Y para contenerla —antes de que ésta
termine con la colectividad— existen varias opciones: la
“religión” y la “legalidad”, por ejemplo
(aunque ambas requieren, para su efectividad, de una cierta conciencia
espiritual y ética entre los individuos de la colectividad en
cuestión); antes de ese nivel mínimo de desarrollo social
y personal, requerido para aplicar alguno o ambos de los dos conceptos
previos, solo queda el “sacrificio”, como opción
para contener la violencia —el método más
ancestral, primitivo y eficaz—.
Así lo podemos ver en diferentes mitos donde se plantea un
sacrificio; por ejemplo, en el de Abel —por su hermano
Caín—, el de Isaac —hijo de Abraham—, o el de
Ifigenia —hija de Clitmenestra—, que se sacrifican para
evitar la destrucción de toda la comunidad. ¡Los dioses
dan vida, pero también se alimentan de vida! Aquí yo me
pregunto ¿por qué está siendo sacrificada la
colectividad productiva, trabajadora, la esperanza del futuro
—que son los niños—?, ¿por qué somos
nosotros los chivos expiatorios? ¿Qué acaso no existe una
autoridad que pueda elegir una víctima —un chivo
expiatorio— adecuada para el sacrificio, que no implique la
destrucción de esta comunidad?
El sacrificio ha sido definido como la mediación entre un
sacrificador y una divinidad. Pero como en la actualidad la divinidad
carece de realidad, por lo menos en el caso del sacrificio sangriento,
éste no puede responder a nada real. Estamos sacrificando los
valores éticos por una divinidad inexistente, por valores
absolutamente materiales, sin alma.
Amplios sectores de nuestra sociedad pasan por una época de
falta de valores espirituales y éticos. Es un tiempo en que la
“materialidad ostensible” es suficiente para dar
valía colectiva y personal al individuo; ésta es
suficiente para hacerlo respetable y respetado. El intelecto, los
sentimientos, la honestidad, la lealtad, la decencia, la amistad, el
trabajo honrado, la espiritualidad, etc., son valores poco reconocidos
como elementos que den al individuo entidad e identidad, que le
permitan transitar exitosamente por el mundo.
El culto al cuerpo plástico —artificial, sin alma ni
espíritu—, a lo sexual instintivo —sin sensualidad
ni correspondencia, sin erotismo—, a lo visible, lo material
ostensible y tangible —como el automóvil, el celular, la
computadora, la marca de ropa, el tipo y cantidad de tarjetas de
crédito disponibles—, y en general, la capacidad de
exhibir bienes materiales, hermosura física de acuerdo al modelo
en boga, el aparente poder y reconocimiento sociales, o la posibilidad
ilimitada y fácil de obtenerlos —sin necesidad de una
justificación razonada y sustentada de su procedencia—,
son los motores que mueven al individuo contemporáneo, en su
mayoría.
En esta perspectiva, lo importante es ser física y materialmente
más poderoso, el que pueda arrebatar más al otro, el que
pueda abusar más del débil, del indefenso, del que tiene
a su merced, ¡la seudo-moral de ahora así lo permite! La
violencia es el medio idóneo para obtener lo que hoy en
día es de “valor”… el robo, el fraude, el
engaño, el secuestro, ¡esas son sus principales
herramientas!
Editorial Fata Morgana hace un voto de solidaridad y se une con todos
aquellos que han sufrido en carne propia el ataque de dicha violencia.
Y si pudiéramos mitigar su dolor con algo más efectivo lo
haríamos, pero solo podemos dar nuestra voz compasiva y amorosa
para que este voto logre que la correspondencia con Eros, la
razón, la justicia, predominen finalmente sobre los
“titanes contemporáneos del mundo material”.
Editorial Fata Morgana
Dra. María Abac Klemm

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