Introducción:
Invitada
recientemente para hacer el análisis de un sueño
en el
programa de radio “Parejas disparejas ¿y la
familia?”
--Radio Red 1110 am, conducido por el Dr. Giuseppe Amara--,
recibí
la llamada telefónica de un radioescucha, la Dra. Graciela
Serrano Limón(*), quien se interesó en mi
comentario acerca de la próxima
integración de un grupo de trabajo para la tercera edad.
Unos días después me envió el
siguiente poema.
Comparto con Ustedes este texto, que es una expresión
profunda
del sentimiento de dolor e impotencia de alguien que siendo
aún
vital y creativo, tiene que relegarse a una pasividad impuesta para la
cual la sociedad no nos prepara.
Parte del interés de integrar un grupo de tercera edad es
explorar lo que sucede en la psique y en la vida de nosotros con la
pérdida de habilidades y posibilidades de ser generativos y
creativos y cómo poder llevar con dignidad y sin amargura
nuestra vida en la vejez.
Dra. María Abac
(*) La Dra. Graciela Serrano Limón es:
•
Doctora en Biología.
• Profesora de la UNAM en la Facultad de Ciencias por 27
años.
• Vicerrectora Académica en la Universidad
Simón Bolívar por 19 años.
• Con estudios en Educación Especial y
Psicoanálisis.
• Actualmente: d e s e m p l e a d a.
Jubilarse
Por
la Dra. Graciela Serrano Limón.
• Jubilarse es quedar paralizado del cuello para
arriba.
• Jubilarse es pasar a ser ciudadano de segunda.
• Jubilarse es tolerar que mucha gente te diga todo
lo que sí puedes hacer, es soportar sus consejos.
• Jubilarse es
envejecer, engordar, es poder quedarse en pants todo el día.
Es no pintarse ni ponerse aretes.
•
Jubilarse es
despertar cada mañana, con todo el tiempo frente a ti, sin
tener
nada qué hacer, ningún lugar a donde ir, nadie a
quién llamar.
•
Jubilarse es la espera lenta, ociosa, de la muerte, es mirar
pasar la vida por el balcón.
•
Jubilarse es ver que cada día todo mundo se va a su
trabajo y uno no tener ni para qué levantarse.
•
Jubilarse es caer
en el olvido de toda la gente con la que trabajaste, es cuando ya nadie
te busca porque ya no le eres útil, no la puedes ayudar.
•
Jubilarse es ya no tener prisa, es perder el sentido de la
vida.
• Jubilarse es
despedirse antes de tiempo, es ser un viejo a los 58 años.
•
Jubilarse es
tolerar las burlas, las miradas y las humillaciones de los
jóvenes, y de los no tan jóvenes. Es dejar que te
rebasen
con el coche, es ceder siempre el paso, es “orillarse a la
orilla”.
•
Jubilarse es enfrentar el rechazo laboral en todos lados. Es
estar inactivo, muerto en vida.
•
Jubilarse es
perder la identidad. Es quedarse mirando cómo se van por el
hoyo
del lavabo todos los títulos, constancias, diplomas y grados.
• Jubilarse es dejar de tener agenda y calendario y
deambular
por la casa, es no saber en qué día estamos
porque todos
los días son iguales.
• Es dejar que se te caiga tu última pulsera y ya
no levantarla. Es querer llorar a cada rato.
• Jubilarse es
tener tiempo para ir a comer y no tener dinero para pagar la cuenta.
•
Jubilarse es dar lástima, es dejar de servir, de
producir, de estar activo.
•
Jubilarse es
extrañarse de sentirse bien un día, porque
jubilarse es
también enfermarse, es tomar cada día
más
medicinas.
•
Jubilarse es volverse amargado y envidioso, es dejar de
desear, de sorprenderse.
•
Jubilarse es comer sin hambre y acostarse sin
sueño, es cansarse de tanto descansar.
•
Jubilarse es apartarse, esconderse, evadirse, no participar,
evitar las reuniones sociales.
• Jubilarse es
aceptar que te den dinero después de haber sido
económicamente independiente.
•
Jubilarse es sentarse a escribir este inútil relato
de la jubilación que a nadie le importa.
•
Jubilarse es también ............................
querer morirse.
